Lecturas compartidas -
Juntada 31 de mayo de 2023.
Debemos confesar que la Juntada de hoy de Lecturas
Compartidas no se ajustó a lo programado, sino que hubo un disparador
que hizo que el diálogo, de casi dos horas, se fuera para otro lado
y se generara un intenso, pero no por menos ameno, debate en torno a una
temática inesperada
Comenzó Eduardo
leyendo su cuento, al que le encontró el final, que fue
comentado positivamente por los asistentes. Oportunamente lo postearemos en este
Blog.
Después se pasó el
chivo respecto a la Feria de Libros “Tilde”, que se
realizará en La Alianza Francesa (Ayacucho 46) los próximos días sábado 10 y
domingo 11 a partir de las 16 horas. Esta feria está organizada por Editoriales
Independientes de Córdoba y de todo el país. Participaran más de treinta
editoriales. Habrá también presentaciones de libros y shows
musicales. Es una oportunidad porque habrá descuentos importantes y la feria
ofrece el contacto mano a mano entre lectores, editores y escritores, un
recorrido distinto por los diferentes catálogos y muchos títulos que a veces
son difíciles de conseguir en el circuito tradicional. Se invita a concurrir a
los participantes de Lecturas Compartidas, como forma de hacer una
actividad colectiva.
Por casualidad se mencionó que
entre los escritores estará Lucas Tejerina, poeta cordobés, autor
de emblemáticos libros como Automotrices y Cuarteto
Bolche. La palabra Cuarteto, funcionó como un
disparador para que los asistentes contaran sus experiencias y pareceres de
cada uno en torno al Cuarteto, como fenómeno social, cultural y musical,
generándose un intenso y por demás divertido debate en torno a ello, máxime con
el aporte de Edgardo y Antonio que dieron su visión desde el interior
provincial, que es distinta a la de capital. Se hizo referencia al origen del
cuarteto, producto de la fusion del vals y el pasodoble, el que fue
evolucionando por supuesto con el tiempo, existiendo actualmente una influencia
de la cumbia, el merengue y el rock. Muy valioso todo lo que se debatió,
pero sería muy extenso reproducir todo lo comentado.
Se leyó el siguiente poema:
"Estos son mis pasos a
seguir:
tatuarme a la Mona en el
omóplato izquierdo
sacarme la barba
comprarme una moto
acelerar, acelerar a 110 km.
por hora
cruzarme de carril
cerrar los ojos
pensar en vos."
Lucas Tejerina, del libro Vuelve, Caballo
Negro Editora, 2009
Eduardo recomendó la lectura
de un artículo titulado Sobre lo culto y lo
popular. Radiografía de un romance 840”,
(Publicado en Boletín Literario Basta ya n°122 - Febrero – Marzo 2012), de Mariana C. Valle, docente, Licenciada en Letras Modernas, de la UNC. quien, también escribió un ensayo sobre la
marginalidad en las letras de los cuartetos, concretamente la canción “El Marginal”
de La Mona Jiménez, y en la poesía de Cordoba. Ella sostiene que: “El
pensamiento occidental siempre busca acercar se
a la cultura popular desde la intelectualización y en ese sentido despedaza parte del significado que
lo popular realmente tiene y que se
resiste a ser interpretado y absorbido (y allí radica su fuerza) por los criterios
lógicos y estándares del investigador (y ahora recuerdo que Lucas Tejerina mencionaba en el
número 2 de la revista Falta Envido sobre
este aspecto, que el cuarteto se siente y no se piensa). Es un problema metodológico, no se puede
acceder a la cultura popular sólo por
el acto consciente de la intelectualización. En buena medida algo se le escapa a los cientos de
personas que han ido al "baile" para tratar de "captar el sentido"
y no lo encontraron...
Ileana señaló, por su lado, que en el baile
lo que se hace es reproducit la cotidianeidad de los sectores populares.
Se hablo del folcklore,
del tango y el rock, así como de las danzas folcklóricas donde esta la historia
nuestra, argentina, detrás de cada una de ellas.
Por su lado Ángel acotó entonces que el libro Las
Malas de Camila Sosa Villada, tiene su fortaleza en el
hecho de que haya sido escrito por alguien que vivió toda esa situación que
relata el libro, y por eso es maravilloso. Lo que también trajo un debate
sumamente interesante.
Luego recomendó el
libro Una historia en bicicleta, de Ron MacLarty de
Editorial Alfaguara, como uno de los libros que lo
emocionó e impactó fuertemente. Lo resumió en lo siguiente: El
protagonista Smithy de tiene 43 años, pesa 126 kilos, trabaja en la cadena
de montaje de una fábrica de muñecos, y bebe y fuma demasiado. Su adorada
hermana Bethany hace años que desapareció sin dejar rastro y sus padres acaban
de morir en un accidente de tráfico. Entonces Smithy de decide sacar su vieja
bicicleta del garaje y cruzar Estados Unidos de este a oeste en busca de lo que
más quiso. A lo largo de su viaje, nuestro fascinante protagonista se cruzará
con todo tipo de personajes y se verá envuelto en multitud de historias, a
veces divertidas, otras tristes, y siempre emocionantes. A medida que
pierde peso, Smithy recupera la fe en sí mismo y aprende a saborear la vida, el
amor y la aventura. Una luminosa y extraordinaria novela sobre un personaje
tierno y entrañable que no quiere dejar escapar la oportunidad de convertirse
en la persona que siempre quiso ser.
Finalmente, por
sugerencia de Ileana Benítez posteamos este interesante artículo, sobre el cual
comentaremos en la próxima juntada de Lecturas Compartidas.
Cada uno deberá dar su opinión al respecto. La idea es crear algo colectivo a nivel
literario a partir de este disparador. Algo que surja del grupo.
El drama de vivir
con TOC severo: “Verte a vos misma babeando en un rincón es muy triste”
Romina Vitale había ganado un Premio Gardel como cantante
cuando se produjo el quiebre. Llegó a rociarse desinfectante en el cuerpo, a
defecar en la bañera, estuvo sin poder comer ni dormir. “Para muchos es más
fácil decir ‘es mina, está re loca’”, advierte ella. Ahora cuenta en TikTok su
recuperación. ¿Por qué un video en el que apenas logró tocar una silla tiene 8
millones de reproducciones?
Por Gisele
Sousa Dias
16 Mar, 2023
El quiebre sucedió
hace más de 10 años, “casi de la noche a la mañana”. Romina -que en ese
entonces tenía 32, era una cantante en ascenso y hasta había ganado un Premio
Gardel- terminó encerrada sola en el baño de su casa. Sola, desesperada,
desnuda y desmoronándose durante horas, sin poder tocar nada y sin entender qué
le estaba pasando. Sola y rodeada de palanganas en las que había puesto toda su
ropa a desinfectar.
Era una de las
primeras escenas de todas las que iban a suceder en los años que siguieron:
Romina frotándose Lysoform por el cuerpo; Romina caminando por la calle para
adelante y para atrás; Romina defecando en la bañera por miedo a tirar la
cadena y que saltara alguna gota del inodoro y la contaminara.
"Es muy
triste", cuenta
El quiebre sucedió
“casi de la noche a la mañana”, dice Ro Vitale a Infobae, y “casi”
es la palabra clave. Es que ahora que ya tiene 45 años, se recibió de
psicóloga y atiende pacientes con la misma condición que tiene ella,
puede identificar algunas pistas en el pasado.
“Mi primer disco lo
coproduje con quien era mi pareja: un tipo con el que salí cinco años, entre
los 20 y los 25, y que me cagó a palos. Un señor más grande que me
prometía que iba a ser una gran estrella del pop y a la vez me celaba, me pedía
explicaciones de todo lo que hacía, me decía que era una puta...”, cuenta.
“Fue una situación
muy traumática y cuando una persona tiene una predisposición neurobiológica al TOC,
como yo, el trauma precipita los síntomas”.
Ahora que es
psicóloga y lleva años investigando sabe que los traumas precipitan los
síntomas
De afuera podía
parecer que estaba escribiendo un diario íntimo pero lo cierto es que Romina
escribía en un cuaderno absolutamente todo lo que le pasaba por la cabeza. Eso,
supo después, es uno de los subtipos de TOC más frecuentes: la
necesidad de confesar (”y si no lo hacés, alguien o vos misma va a
sufrir un daño terrible”).
También con su
necesidad obsesiva de “verificar” el TOC estaba mostrando la cola:
volver a verificar si cerró las hornallas, volver a revisar la llave de gas,
volver hasta ya no poder ni salir. “En esa época, además, por un grano en la
rodilla podía terminar en una guardia entre 3 y 4 veces por semana, por lo que
de afuera se veía como ‘Romina, la obsesiva’, ‘Romina, la hipocondriaca”.
El doble
estigma -“tener alguna condición de Salud Mental y ser mujer”- ya era
notorio en aquel entonces. “Como además de tener un TOC severo soy mujer, para
muchos fue más fácil pensar ‘es mina, está re loca’. O ‘es una
pendeja’, o ‘es una histérica, ¿no ves como grita?’, ‘llora por todo, debe
estar hormonal’, por lo cual todo el dolor psíquico por mi trastorno
quedaba invisibilizado”.
Ro Vitale ganó un
Premio Gardel como cantante
El TOC ya estaba
ahí, por ejemplo, en su desconfianza excesiva hacia los otros,
“pero como yo producía mi material lo que también circulaba entre los
productores, todos hombres, era ‘¿y ésta qué se cree?’. Todo,
entonces, se resumía en ‘esta mina es infumable para trabajar’”.
En 2009, Ro Vitale
ganó un Premio Gardel como Mejor álbum nuevo de artista pop.
El mismo año ganó el Premio Clarín como revelación en música popular. Sonrió
para las cámaras pero el mundo parecía tener un doble fondo. Pronto
los pedazos de la estructura que ya venían resquebrajándose empezaron a caer.
El quiebre
Fue un día
cualquiera, no había pasado nada en particular. “Estaba en mi estudio de
grabación y empecé a sentir que no podía salir a la calle porque tenía
miedo de que cayeran metales pesados del cielo. Yo entendía que era
imposible, pero el nivel de angustia que me provocaba la sola idea hacía que no
pudiera moverme”, cuenta a Infobae.
"Es como tener
dos cerebros", grafica
Lo que siguió, pocos
días después, fue la escena en la que quedó encerrada en el baño y rodeada de
palanganas, “sin poder tocar nada ni estar con nadie porque todo me parecía
contaminado o malvado”.
La vida cotidiana se
convirtió en una pesadilla: “Tenía
compulsiones todo el tiempo. Una de las más fuertes es ‘la evitación’, es
decir, creía que tal cosa podía hacerme daño o hacerle daño a otro y entonces
la evitaba. Eso significaba que no podía salir ni tocar a nadie. Recuerdo a mi
familia golpeándome la puerta, pidiéndome por favor que los dejara entrar y yo
adentro llorando y en pánico de contactar con ellos”.
Todo, incluso lo más
amado, se había vuelto un enemigo: “Me pasó de no
poder dormir porque mi mamá se había sentado en mi cama, y eso
significaba que mi cama estaba contaminada. Me refiero a pasar la noche entera
parada y llorando a los pies de la cama sin saber qué hacer”.
Llegó a no poder
dormir convencida de que su cama estaba contaminada
Dejar de dormir,
dejar de comer, perder cada vez más peso, estar deshidratada. “A veces comía un
bocado, se me cruzaba un pensamiento intrusivo que me decía
que esa comida era mala, y tenía que escupirlo, o me quedaba salivando frente
a la comida”, grafica. “Verte a vos misma babeando en un rincón y sintiendo
‘estoy teniendo una vida de mierda’ es muy triste. La tristeza, de hecho, es
una dimensión del TOC de la que se habla poco”.
En la Fundación
Aiglé le dieron un diagnóstico: “Un trastorno obsesivo compulsivo
severísimo”. ¿Severo por qué? “La severidad se define por la
cantidad de tiempo que se invierte en las compulsiones y, sobre todo, por cómo
afecta a las actividades cotidianas. Yo, de a poco, pasé a no poder hacer casi
nada de lo que hacía”.
"De a poco,
pasé a no poder hacer casi nada de lo que hacía”, cuenta
Dentro de ese
paraguas llamado TOC hay subtipos. Romina tiene varios. El “TOC de
contaminación”, es uno. Es el que conocimos por la película Mejor
Imposible, cuando Jack Nicholson se lavaba las manos
sin parar, se le hacía imposible comer con otros cubiertos que no fueran los
suyos y hasta darle la mano a alguien.
“Yo tengo anécdotas
mucho más complejas, incluso cuando ya había empezado mi tratamiento”, advierte
Romina. “En una de las peores épocas ya no pude usar inodoros. No
podía apretar el botón por miedo a que saltara agua y me contaminara. Entonces
hacía caca en la bañera y después la metía en bolsas de basura y la tiraba en
tachos que se coleccionaban en la habitación”.
¿Tiraba esas bolsas?
“No. Después tenía miedo de que el olor que salía fuera porque adentro había
cachorros de perro muerto que yo hubiera matado sin darme cuenta. Así mi
habitación se convirtió en un campo minado de mierda, literal. Cuento esto para
quienes dicen en chiste ‘soy obsesiva de la limpieza, soy re TOC’. No hay cosa
más mugrienta que una persona con TOC de contaminación severa”.
No era solo la mugre
sino el peligro.
“Pasarme por las
tetas Lysoform o productos desinfectantes muy abrasivos, tener las
manos ajadas y ensangrentadas de tanto lavármelas, estar completamente
deshidratada llorando frente a una botella de agua”, enumera. “Siempre tomada
por la angustia y por la ambivalencia, porque en el TOC es como si tuvieras dos
cerebros: uno que te dice ‘¡no toques que te vas a morir!’ y el otro que te
dice ‘qué horrible, cómo se te está cagando la vida’”.
El otro subtipo que
tiene es el de “pensamiento mágico y superstición”, es decir: si no
hago tal cosa le va a pasar algo a mi familia o a mí.
“Entonces por ahí
era caminar para atrás y para adelante 20 veces o durante dos horas y media,
hasta que se sienta bien. En una época tardaba un promedio de 40
minutos en hacer una cuadra, iba y volvía y volvía. Ni te cuento el
estigma: la gente miraba a la loca del otro lado de la vereda, y yo era muy
consciente de esto pero no me podía detener”.
Habla del doble
estigma de ser mujer y tener alguna condición de Salud Mental
El otro subtipo que
apareció y se sostiene con fuerza a pesar de que no es una persona religiosa es
el llamado “TOC de escrupulosidad”. “Pasaba por una iglesia y me
aparecían un montón de pensamientos blasfemos en mi cabeza, entonces yo entraba
en estados de culpa patológica, un miedo al castigo insoportable”.
Lo que perdió
Perder, perdió de todo.
“Respecto de la sexualidad sin dudas perdí: estuve años y años sin
tener sexo. Además no tuve hijos y si bien no tengo muy claro qué hubiera
querido, me pregunto en qué medida el TOC me quitó la posibilidad de tomar una
decisión”.
Perdió desde
abrazos, amigos, sexo y hasta su casa
“¿Qué más perdí? No
poder abrazar a mi mamá, perdí amigas que no creyeron lo que me
estaba pasando, perdí mis cosas: nadie parecía entender que no me divertía
estar donando toda mi ropa porque sentía que todo estaba contaminado?
¿Qué más? “Me tuve
que ir de mi propia casa por una estufa. Esto pasa mucho en el TOC: un objeto
se vuelve el monstruo que contamina todo, y mi casa se me volvió
inhabitable”.
Romina fue saliendo
adelante con una terapia llamada EPR, y en 2016 publicó una
autobiografía llamada “Tocada”. Después vino la pandemia,
“y una recaída bestial que directamente me confinó a la cama, ni
en la primera
vuelta había estado tan mal. Creo que salí a tomar aire una vez en el segundo
año, porque ya lloraba por la desesperación del encierro”.
La pandemia le
provocó una recaída feroz
Fue hace cosa de un
año, cuando retomó el tratamiento con psicoterapia y medicación que Romina
empezó, de a poco, a sentirse mejor. Y se le ocurrió empezar a documentar
su proceso de recuperación y compartirlo en TikTok en
tiempo real, sin saber si iba a lograr cada meta que se proponía.
“Cada meta” no es
“hoy me voy a tirar en paracaídas”. Es “pude volver a tocar una silla”, un
video de 17 segundos que tiene casi 8 millones de
reproducciones. “Me gané un beso de mi sobrino”, que tiene 6,2
millones. “Cómo es ir al supermercado con TOC severo”, y algunos con
los que es difícil no emocionarse, como “hoy pude volver a abrazar a mi papá”.
Desde entonces,
todos los días se levanta y piensa: “Hoy voy a intentar tal exposición”.
“Exponer” es parte de la EPR, la técnica más usada en el tratamiento de TOC.
Consiste en exponerse progresivamente a los objetos y situaciones temidas y
luego no realizar las compulsiones.
Libre, esa es la meta
“Lo bueno es que se
pudo entender que cada paso es algo gigante. O sea, pude ir a un bar y sentarme
en una silla. Nada más -sonríe-. Y nada menos”.
“Me motiva mucho lo
que pasa en TikTok, no por la adicción boba al like. Es que yo
sé que toda esa gente está esperando que yo pueda, que está todo bien -cierra-.
Pero también está esperando que a veces les muestre ‘hoy no pude’,
y que cuando eso pasa está todo bien también”.
Fuente:
https://www.infobae.com/tag/romina-vitale/
Y así terminamos la
jornada. Muy amena. Hasta la próxima.
Saludos a todos











