La panadería
Eduardo
Alberto Planas
Lo más
cerca que hay, es la panadería, dice el cantante uruguayo Jaime Ross. Tiene razón. En mi caso está a una cuadra y media,
sobre la avenida. Allí, hay colgado un afiche que narra el origen de las
medialunas. Al parecer en el año 1683 el ejército otomano quiso tomar la ciudad
de Viena, en Austria. Para ello empezaron a cavar un túnel que iba a llegar al
centro de la ciudad. En eso estaban, en horas de la madrugada, y como los
únicos que permanecían despiertos en la ciudad eran los panaderos, trabajando
en los hornos, se percataron de la invasión subterránea de los turcos y
avisaron al ejército, quien acudió presuroso y derrotó a los otomanos salvando
así la ciudad. Los panaderos de la
ciudad, para conmemorar la victoria inventaron las medialunas, que era la bandera o símbolo otomano. Además, hicieron un pan que llamaron Leopoldo, en homenaje al Emperador.
Alguien,
muchos años después, en Argentina, le puso queso y jamón al medio e inventó las
mafaldas. Por su parte, los croissants son medialunas gigantes y
llegaron a Francia merced a María Antonieta, que según se dijo no comía pan,
sino tortas.
Esto
me hizo acordar lo que me contaba mi abuelo, cuyo padre tenía una panadería en
barrio Güemes, sobre el origen del nombre de varios facturas o panes. La
mayoría de los que trabajaban en la panadería eran inmigrantes italianos y/ o
españoles anarquistas convencidos. Por eso les ponían nombres raros a las
creaciones como los cañoncitos, vigilantes,
bolas de fraile, bombas, suspiros de monja, boca de dama. Eran nombres irónicos,
contrarios al Estado o instituciones como la policía, la Iglesia, etc. Los criollitos
eran lo contrario al extranjero pan francés Eso fue a finales del año 1800. A
los criollitos en Buenos Aires le dicen libritos
en otros lugares bizcochos. Eso
contaba mi abuelo y mi abuela asentía. No sé si será cierto, pero a mí me
divertía mucho.

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